Inauguro esta sección para los incontables frikis seguidores del Maestro Chuck. Os dejo aquí la imagen de su barbuda presencia, así como un fragmento de los salmos escogidos al azar para que le rindáis culto.
Debéis saber que los frikis son unos mitómanos por naturaleza. Sí, grandes leyendas que murieron jóvenes son objeto de culto para muchos frikis y me refiero con esto, por decir unos pocos, tanto a Elvis o a James Dean como a figuras tan sobresalientes como Mazinger Z, o Darth Vader... que ahora que lo pienso tienen un curioso pero palpable parecido en sus máscaras.
Pero no sólo de grandes mitos vive el friki. Existen mitos más pequeños y de andar por casa que también dejaron una huella inadvertida en el recuerdo.
¿Os acordáis de Mimosín? Sí, ese osito de peluche tan entrañable y empalagosamente ñoño que protagonizaba los anuncios de una conocida marca de suavizantes que llevaba su nombre. Mimosín fue un pequeño mito que todos llevamos dentro y hoy voy a contar su historia:
Este pobre juguete-prodigio (aunque nunca llegó al nivel de otros) vió truncada su carrera en España a principios de los años 90. Los mandamases de la empresa decidieron que para empalague ya existían los toffées y que con la llegada de Emilio Aragón en Médico de Familia ya estaba el cupo completo.
Pero no todo había acabado para este oso y lejos de ablandársele la gomaespuma se le endureció el carácter, así que con un par de cojines cruzó el charco para empezar de cero otra vez haciendo lo que mejor sabía: realizar peligrosísimos saltos de 15 centímetros sobre colchones de toallas extremadamente suaves y esponjosas (ríete tú de los de Jackass). Salvó el escollo del idioma con bastante facilidad y trabajó durante el resto de la década a pleno rendimiento.
Sin embargo la tragedia le sobrevino un aciago día de 1999. El famoso director de vídeos musicales Chris Milk había observado su trayectoria y le contrató para realizar un spot. Sólo debía seguir su patrón habitual hasta que le dijeran “corten”. El caso es que, poco después de empezar el spot, un tanque irrumpió violentamente en el estudio, decidido a acabar con nuestro amoroso héroe. Finalmente el tanque acabó arroyándole y el pobre Mimosín perdió las dos piernas, un brazo, un ojo y un cacho de oreja izquierda.
El “corten” nunca llegó para él.
Poco después, un extraño grupo de científicos lo encontró agonizando entre huellas de oruga. Le dieron una segunda oportunidad. Lo reconstruyeron mejor de lo que era antes. Más fuerte, más rápido, más suave, mejor.
Aquí tenéis el verdadero significado de este post: ¡el renacer de un mito en miniatura a través del metafrikismo! ¿Que qué es el metafrikismo? Pues frikismo sobre el propio frikismo. En este caso, Chris Milk hizo un anuncio metafriki: anunciaba un juego de la Nintendo 64 mezclando la figura de Mimosín con “The Six Million Dollar Man”, traducido libremente en España por “El Hombre del Millón de Dólares”. Se ve que en España siempre hay menos presupuesto, aunque podría ser peor. Si no, mirad:
Bueno, supongo que este es un título un tanto pretencioso, pero la verdad se trata de un símil bastante aproximado. Muchos recordamos (algunos con una sonrisa entrañable, otros con una manifiesta mueca de desagrado) un título de Electronic Arts que aún al día de hoy sigue generando secuelas y expansiones: Los Sims.
Sí, digamos que, más allá del hecho de jugar a casitas de muñecas con estas pequeñas personitas virtuales, se escondía tanto el ansia megalómana de muchos por controlar sus vidas, como el sadismo del que simplemente quería someterles a la peor de las torturas de una forma trivial. Pero por encima de todo está la satisfacción mórbida del ser voyeur. Sí, es triste pero parece que todos llevamos cierto voyeur dentro y no sólo ese juego le sacó partido a esa característica tan televisiva. Otros juegos como Playboy: The Mansión o el más flagrante: “Singles” lo hicieron, ambos centrados en aquellas temáticas que se suelen tratar a partir de la medianoche y que tienen dos rombos de etiqueta.
Sin embargo el caso en el que me quiero centrar es el de Animal Crossing, aquel juego que os enseñé en el post anterior . A mucha gente le pasó bastante desapercibido el anuncio entre otras cosas porque estaba en inglés. Bien, no sólo os lo brindo subtitulado sino que además os traigo la campaña publicitaria casi al completo. En ella, se presentan a unos entrañables personajes que plantean su vida en el juego como si fuera casi un reality show, con escenas en el confesionario y todo.
…Y ahora que me doy cuenta, quizás “Los Sims” sea más similar a “La casa de tu vida” que a “Gran Hermano”, más que nada por la cosa esa de que tienes que construir tú la casa. En fin.
Los frikis, como comprenderéis, suponen una porción suculenta de mercado para muchas compañías de diversos ámbitos, pero uno de los mercados en los que los frikis cobran especial importancia como clientes es, sin lugar a dudas, el de los videojuegos.
Así es, ésta tribu urbana está compuesta por ávidos consumidores de esta clase de material informático de ocio (bueno, realmente de casi cualquier clase de material informático en general). Al igual que con películas, cómics, libros o series de televisión, los frikis también se identifican con los personajes de los videojuegos. De hecho, éstos, los personajes de videojuegos, son quizás los personajes con los que más pueden llegar a identificarse. ¿Por qué? Es un mérito fraguado a fuego lento a través de incontables horas de vicio delante de un monitor.
Los publicistas lo saben (sabemos), de ahí que se recurra con frecuencia al frikismo para anunciar un producto friki. Siendo un poco aventurero, (como la mayoría de los teóricos de las ciencias sociales) y prescindiendo de una autoridad sobre mi mayor que la mía propia (como la mayoría de los teóricos de las ciencias sociales) puedo decir que esto es una manifestación del fenómeno del metafrikismo. ¿No os suena el término? Normal, lo acabo de acuñar y le dedicaré un post en profundidad más tarde.
Volviendo al tema del frikismo en la publicidad, he aquí un ejemplo bastante conocido:
A veces tanta es esta identificación con los personajes del juego que puede llevar a ciertos problemas de personalidad, como fue el caso de estos pobres frikis del animal crossing, un juego de la gamecube posteriormente convertido a la nintendo DS:
Creedme, esto es sólo un aperitivo. Hay una cantidad INMENSA de publicidad friki.
Parece que últimamente la religión es un tema recurrente en esta página (y eso que todavía no he hablado de Chuck Norris). La semana santa esta en pleno apogeo y ello hace que un friki se haga ciertas preguntas.
(Antes de proseguir debo recordar el disclaimer que hice en el primer post, aquel en el que recordaba que ésta página no tiene por objetivo ofender a ningún colectivo ni hacer critica sangrante de ninguna ideología o religion)
Agarraos, que esta es una ida de olla de las grandes.
¿Os habéis planteado que la Iglesia es la institución friki más vieja de la historia?
- Pausa para caídas de bebidas, monóculos, desencajes de mandíbulas y desorbitaciones oculares-
Sí, la verdad es que uno se para a pensar un momento y empieza a ver ciertas coincidencias entre el culto friki y el culto religioso:
En principio todo comienza con una idea de partida, normalmente es algo innovador y original (aunque normalmente suele tratar sobre verdades ya contadas), producto de una mente iluminada. Esa idea original se enmarca con una historia atractiva (normalmente una saga) con personajes buenos, personajes malos, poderes sobrenaturales, guerras épicas y descripciones innecesariamente largas. La serie gusta, empieza a cosechar adeptos y con ello aparecen los primeros frikis del tema.
A partir de ahí se sucede la construcción del imaginario friki: primero se crean asociaciones de fans de la serie, que comparten frases (normalmente en el idioma original de la obra, si es inventado mucho mejor), himnos y formas de vestir, y que llegado un momento optan por hacer grandes quedadas. Y todo el mundo sabe que en una quedada friki siempre hay un notas que decide disfrazarse de alguno de los personajes. Total, que la moñería hace gracia y se convierte en tradición, y de la tradición a la institución hay un paso.
Al final resulta que hay una red de asociaciones sobre la misma serie a lo largo y ancho del globo, asociaciones que releen la obra, la analizan a fondo con múltiples interpretaciones, expresan su inquietud artística, la destripan y, en definitiva, tratan de buscar el sentido de la vida a través de ella.
Éstas asociaciones tienden a autoperpetuarse, de forma que la máxima que dice que una de las aspiraciones de todo friki es enfrikar al prójimo se cumple a rajatabla. De hecho se trata de “evangelizar” a aquellos que siguen a otras series que, bajo el punto de vista del friki, “son peores”. También prestan un cuidado especial en adoctrinar a futuros frikis desde la más tierna infancia.
Pero no todo sería una idílica tranquilidad, ya que el friki es un ser inquieto por naturaleza, así que muchos deciden que la obra no está completa, por lo que optan por hacer un fanfiction (una continuación no oficial) con nuevos personajes, nuevas situaciones y nuevos superpoderes. Estas continuaciones atraen a un gran grupo de aficionados y es en este momento cuando se produce un cisma, ya que por un lado están los que quieren continuar la saga y por el otro están los puristas que quieren ser fieles a la obra del autor y claro, se llevan a matar. Con la popularidad algunas continuaciones se vuelven oficiales y con ello tenemos varias escuelas de la misma serie.
Sin embargo la cosa no termina ahí. ¿Por qué? Al friki no le basta con identificarse con sus ídolos en privado, debe interpretar el personaje y adoptar sus maneras, y si es en grupo y en público, mejor. De ahí que muchos frikis se lancen a jugar partidas de rol en vivo de sus series favoritas, llegando incluso a hacerlo en grandes convenciones internacionales. Y ya se sabe que toda partida de rol tiene su director de juego (o master).
El conflicto real llega cuando hay frikis de dos series enfrentadas. Realmente todo friki ha deseado alguna vez dominar el mundo , si no, no se habría inventado el risk, y eso se traduce en que muchos creen que se debe ser friki, y sólo friki, de la serie que se idolatre en cuestión.
¿Os suena de algo todo lo dicho? Yo creo que sí.
Por cierto, animaros a visitar la sección de tests. Participad y confesad vuestro nivel de frikismo! Aquí nadie os juzgará (mal).
Debéis saber que toda sociedad se sustenta en cinco pilares básicos: economía, política, ocio, sexo y religión. Y como no podía ser de otra manera, habrá que empezar desde el principio. ¿Cuál de estos pilares se considera el principio? Algunos avispados dirán que se trata del sexo pero no, os habéis acelerado, mentes calenturientas.
El principio es la religión, ¿por qué?. Sobre el principio de todo ya se ha escrito mucho, de hecho el primer best-seller que jamás ha existido en la Tierra y que aún al día de hoy ostenta ese puesto, con casi incluso más copias que la Guía del Autoestopista Galáctico, es el que narra entre otras cosas el principio del universo. Y sí, es un libro religioso.
Sin embargo no voy a ocuparme ahora de ese viejo tocho de miles de páginas y haré una referencia a la Guía del Autoestopista, ya que en una de sus entradas no oficiales hace referencia directa a la creación del mundo, y en especial, a su creador: el Monstruo Espaghetti Volador. ¿Tenéis dudas, infieles? Adelante, pinchad en la cubierta del libro para descrubrir la verdad.
Si desafortunadamente el inglés no está dentro de vuestro repertorio podéis comprender el origen del universo en esta página .
Ahora comprendéis una de las verdades supremas que el Vaticano quería ocultar a través de la teoría de la evolución inteligente. Pues ya véis, el mundo fue creado por un Monstruo Espaguetti Volador invisible a nuestros ojos. ¿He dicho invisible? Lo cierto es que no siempre, su boloñesa presencia fue vista en Alemania:
Con esto, queridos padawans, ya podéis comprender una parte de lo que es ser friki:
Por último os dejo la oración del culto pastafari:
Oh Tallarines que están en los cielos gourmets
Santificada sea tu harina
Venga a nosotros tus nutrientes
Hágase su voluntad en la Tierra como en los platos
Dános hoy nuestras albóndigas de cada día
y perdona nuestras gulas así como nosotros perdonamos a los que no te comen.
No nos dejes caer en la tentación (de no alimentarnos de vos)
y libranos del hambre...
RAmén.
Aún estáis a tiempo de alcanzar la salvación al dente, ¡hazte pirata y únete a la iglesia de los pastafaris !
En toda ciencia que se precie hay que acotar el objeto de estudio antes de entrar directamente en materia. En este caso, para analizar el frikismo es necesario identificar primero al friki, vamos, que es como distinguir los huevos de la propia gallina… entendiendo los huevos de gallina de entre todos los huevos de ave que uno se puede encontrar por esos campos del señor.
Bien, como aperitivo para empezar, la wikipedia nos ofrece
una definición aceptable y políticamente correcta en extremo:
“Friki, friqui, frik o freaki en castellano, (que en la forma, y no necesariamente en el significado, procede del inglés freak, específicamente freaky, que significa raro, extravagante, estrafalario o fanático), es un término usado en el idioma español para referirse a la persona interesada u obsesionada al menos con un tema, afición, o hobby en concreto. El interés que presenta el friki, puede llegar en varios casos a que sea tachado de extravagante, o el integrar parte de una comunidad específica.”
La frikipedia , por su parte, nos ofrece una alternativa ligeramente menos correcta y pero quizás… más imaginativa:
“Clase o grupo social que se caracteriza por una serie de costumbres y formas raras, de tal modo que convierten una afición o tema en su forma de vida. Realmente son víctimas inocentes de una enfermedad conocida como Frikismo.”
No os digo que toméis estas definiciones a modo de dogmas, dado que no lo son. Afortunadamente, o por desgracia, el fenómeno friki no es tan facil de encuadrar como muchos piensan. Se realizan investigaciones, recopilación de datos estadísticos y de campo y se montan distintas escuelas que intentan dar una versión universal del objeto de estudio, aunque posiblemente no consigan una definición concreta jamás.
Curiosamente, esta situación me recuerda un poco a la teoría de
la comunicación, pero en fin.
Es cierto que definir el frikismo es una tarea muy difícil y como muchos otros antes que yo, voy a abalanzarme a intentarlo.
Pero no ahora.
De todos modos el movimiento se demuestra andando, con lo que antes de definir el frikismo vamos a ver en primer lugar si sois frikis o no. Para ello os lanzo el siguiente desafío:
1º Coged un refresco, agua o café preferentemente
2º Apagad los móviles
3º Sentáos, abrid vuestra mente
4º Armaros de paciencia y atreveros a hacer El Test del Friki
Os aviso que el test es largo y os puede llevar un rato. Sin embargo espero que os pique un poco la curiosidad y lo intentéis, porque más de uno se va a llevar una sorpresa. Así que lanzáos todos a hacerlo y mandad comentarios con vuestros resultados, puede ser interesante.
Por cierto y si os lo preguntáis, mi última puntuación en el test es: 44% - Super Friki